Nota Blog 2

Era lunes a las 7:15 de la mañana cuando Valentina Cruz entró al piso de producción y notó algo diferente. Las tarjetas kanban que colgaban del tablero ya no eran un misterio para los operarios nuevos: cada una indicaba con precisión qué pieza fabricar, cuántas unidades, y dónde depositarlas al terminar. Hacía apenas seis meses, ese mismo espacio era un caos silencioso donde nadie sabía bien qué le tocaba hacer.

Todo había comenzado con una decisión sencilla: implementar gestión visual en el área de mecanizado.

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