Nota Blog 1
Era lunes a las 7:15 de la mañana cuando Valentina Cruz entró al piso de producción y notó algo diferente. Las tarjetas kanban que colgaban del tablero ya no eran un misterio para los operarios nuevos: cada una indicaba con precisión qué pieza fabricar, cuántas unidades, y dónde depositarlas al terminar. Hacía apenas seis meses, ese mismo espacio era un caos silencioso donde nadie sabía bien qué le tocaba hacer.
Todo había comenzado con una decisión sencilla: implementar gestión visual en el área de mecanizado.
